En Riegos Pous hemos instalado una plantación pionera en tierras valencianas.

En paralelo con el boom del aguacate, los agricultores que quieren diversificar arriesgan inversiones probando con nuevos cultivos exóticos.

La agricultura valenciana está inmersa de hace años en un continuo vaivén de cultivos que presenten aires alternativos a los predominantes en cada zona y, desde luego, lleguen con la aureola de la novedad para basar una mejora de la rentabilidad de los productos típicos. No hay regla exacta: de igual modo que los cítricos, o determinadas variedades citrícolas, se presentan en unos sitios como una mejora cierta de lo que ya tenían allí, en otros casos se apuesta con igual fervor por la vuelta a cultivos tradicionales, como pueda ser el almendro o el olivar, aunque con criterios modernos de plantación en régimen intensivo, y en clásicas comarcas citrícolas  es hora de dar paso a los productos tropicales y sustituyen al naranjo, especialmente en ubicaciones donde la bonanza meteorológica, al abrigo de heladas, pueda afianzar el éxito.

Primeros frutos recién cuajados en una planta que colocaron de prueba en Xeraco el año pasado

Adiós a un record de producción

Como anteriormente paso con el caqui, el aguacate es el cultivo tropical que más se ha extendido en los últimos años, buscando los rincones más cálidos de la geografía valenciana, y al abrigo de esta fruta de precios y demanda en alza, también se suceden aquí y allá inversiones agrícolas con otros productos tropicales, como el mango, la papaya, el litchi…. o, como en este caso, la pitaya.

En Riegos Pous hemos puesto en marcha una plantación de pitayas en parcelas aledañas a nuestras instalaciones, muy cercanas al casco urbano de la población, en una zona en la que, desde luego, por la experiencia de muchas décadas sabemos que nunca hiela; algo fundamental para este tipo de cultivos.

Las flores van surgiendo durante varios meses, se abren de noche y se deben polinizar a mano para asegurar mayor cosecha

Disponemos también en la finca, de unas ocho hectáreas de aguacates, en el convencimiento de que a la oferta de este producto no se le ve ‘techo’ en Europa, donde la demanda sigue creciendo de año en año y la producción propia del continente es muy minoritaria en comparación con la que se importa de América y países como Israel.

Una vez decidimos cambiar la aburrida rutina anterior de los cítricos por la aventura empresarial de arriesgarse, hemos optado también por ser los pioneros. Aguacates, desde luego, y con los máximos requerimientos de riego y control climático para montar una explotación modélica, pero también pitayas, porque ésta es sin duda la fruta más de moda, la alternativa más puntera.

La pitaya es también conocida como ‘fruta del dragón’. Es originaria de Centroamérica, aunque actualmente el principal país productor y exportador es Tailandia. La planta es como un cactus que se ramifica y el fruto es morfológicamente algo parecido al higo chumbo, pero sabrosísimo y con la pulpa de colores muy atractivos. Hay tres variedades principales: amarilla por fuera y pulpa blanca, roja por fuera y pulpa blanca y roja por fuera y por dentro. Tiene semillas pero son muy blandas y comestibles.

Es una fruta muy aromática y su sabor es muy dulce y agradable. Se come como fruta fresca y también en ensaladas, zumos, batidos… Cuenta con grandes cualidades saludables por su riqueza en vitaminas, compuestos antioxidantes, minerales, proteínas vegetales, fibra soluble… Hasta tal punto, que los especialistas la consideran como un auténtico tesoro nutricional y los médicos la aconsejan a los diabéticos y para dietas adelgazantes. La OMS también recomienda su consumo por la saludable composición que tiene.

Nuestra plantación alberga más de 5.000 plantas en 7.000 metros cuadrados cubiertos por invernadero de malla para proteger del viento y bien sombreada.

Como prueba inicial que realizamos desde el año pasado, ya hay seis frutos cuajados. Producen al segundo año, llegan a su pleno rendimiento a partir del cuarto o quinto ejercicio y la plantación puede durar en plena producción al menos treinta años. Su reproducción es por esquejes y se injertan de la variedad deseada. Se entutoran para que se desarrollen enhiestas y cuando crecen más necesitan de sujeción con estructuras tipo mallazo de dos metros de alto, como se hace en las tomateras, para poder sujetar bien la vegetación y la cosecha.

Flor de un día

Este cultivo necesita muy poca agua, pero tiene que ser de máxima calidad, con muy pocas sales y baja conductividad eléctrica. En su inicio apenas se precisan 2 litros semanales por planta, que en este caso se proporcionan mediante goteros PCJ de Netafim-Regaber, especiales para viveros y cultivos semihidropónicos. En fase adulta apenas hay que aportar 6 o 7 litros a la semana. Téngase en cuenta que estas plantas son como cactus.

Una particularidad muy curiosa es la de las flores: son grandes y muy vistosas, van saliendo de mayo a octubre, cada una dura un día con todo su vigor, se abren por la noche y conviene polinizarlas manualmente para asegurar mayor cosecha, lo que obliga a emplear más mano de obra y además en horas nocturnas.

Como instaladores de riego localizado nos hemos decidido a probar con los cultivos tropicales tras conocerlos de primera mano gracias a nuestra experiencia en este tipo de cultivos.

Si estás pensando en instalar un sistema de riego, aquí te explicamos las ventajas del riego por goteo subterráneo. Te ayudamos a seleccionar la mejor opción, garantizándote un servicio de calidad y el asesoramiento técnico necesario.

En Riegos Pous, instaladores de riego por goteo en Valencia, podrás encontrar todo lo necesario para poner en marcha este sistema de riego tan demandado.